Comprar cartuchos de tinta nuevos puede llegar a costar casi lo mismo que una impresora nueva. Es una de las frustraciones más grandes de tener una impresora en casa o en la oficina. Sin embargo, la mayoría de las personas desperdicia entre un 20% y un 30% de tinta sin darse cuenta debido a una mala configuración o a pequeños hábitos diarios.
Si quieres dejar de gastar una fortuna en consumibles, aplica estos 5 trucos sencillos la próxima vez que vayas a presionar "Imprimir".
1. El truco tipográfico: Cambia tu fuente predeterminada
No todas las letras consumen la misma cantidad de tinta. Las tipografías con trazos gruesos o las famosas "serifas" (los pequeños adornos en los extremos de las letras) son devoradoras de cartuchos.
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Las culpables: Arial, Times New Roman y Impact.
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Las ahorradoras: Century Gothic, Calibri o Garamond.
💡 Dato curioso: Cambiar tu fuente predeterminada de Arial a Century Gothic puede ahorrarte hasta un 30% de tinta a largo plazo, ya que sus líneas son mucho más delgadas. También existe una fuente llamada Ecofont, que tiene microagujeros invisibles al ojo humano pero que reducen drásticamente el consumo.
2. Activa el "Modo Borrador" por defecto
A menos que vayas a entregar un contrato importante, una tesis doctoral o una fotografía, no necesitas la máxima calidad de impresión.
Para documentos internos, recetas, entradas de conciertos o tareas escolares, el Modo Borrador (o Eco) es tu mejor aliado:
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Ve a la configuración de tu impresora en la computadora.
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Busca la opción "Calidad de impresión".
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Cambia de "Normal" a "Borrador", "Rápido" o "Económico".
El texto se verá ligeramente más claro, pero será perfectamente legible y tu cartucho durará el doble de tiempo.
3. Imprime solo lo que necesitas (Evita el "Efecto Web")
¿Alguna vez has impreso un artículo de una página web y han salido 10 hojas llenas de anuncios, comentarios de usuarios y menús laterales inservibles?
Antes de imprimir desde el navegador, utiliza herramientas gratuitas como "Print Friendly" o selecciona la opción "Modo Lectura" de tu navegador. Esto limpia el artículo de banners, imágenes pesadas y fondos de color, dejándote únicamente el texto limpio que realmente vas a leer.
4. No apagues la impresora "a lo bruto"
Este es el error más común y el que más tinta desperdicia. Cuando terminas de usar la impresora y desconectas el cable de la corriente o apagas la zapatilla/multicontacto directamente, los cabezales de impresión se quedan expuestos al aire. Esto hace que la tinta sobrante se seque y tape los inyectores.
Al encenderla de nuevo, la impresora se ve obligada a realizar un ciclo de limpieza profundo, un proceso que inyecta una cantidad enorme de tinta a presión para destapar los conductos, tirándola directamente a la almohadilla de desecho.
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La solución: Apaga la impresora siempre desde su botón físico de encendido. Al hacerlo, escucharás un mecanismo interno: es la impresora guardando los cabezales en una zona protegida y hermética para que no se sequen.
5. Pásate al blanco y negro (Gris de escala real)
Aunque tu documento solo tenga un pequeño enlace en azul o un logo diminuto a color, la impresora activará los cartuchos de color para mezclar los tonos.
En la ventana de opciones de impresión, marca siempre la casilla "Imprimir en escala de grises" o "Solo tinta negra". De esta forma, protegerás tus cartuchos de color (que suelen ser los más caros) y solo gastarás el cartucho negro.
